Frío. Hace frío. La noche me cubre con su oscuridad. Está oscuro y estoy sola. Soledad y oscuridad. ¿Dónde estoy? Camino confusa, sin rumbo. Mis pasos indecisos intentan esquivar los matojos. Mis piernas fallan y hacen que mi débil cuerpo sea difícil de sostener.
Miedo. Tengo miedo. ¿Qué hago aquí? Las ramas de los árboles rozan mi piel y provocan leves heridas. Tengo frío. Tropiezo y sin resistirme caigo al suelo. Duele. Observo mis manos. Sangre... Una lágrima acaricia mi mejilla. Estoy llorando. ¿Por qué? No lo recuerdo.
- ¡Roxas! - Una voz grita a lo lejos, apenas puedo oírla.
Indecisa y torpe me levanto del frío suelo. Mi corazón comienza a latir con fuerza, aquella voz hacía que mi pecho ardiera. Mi respiración, antes lenta, comienza a convertirse en inspiraciones y espiraciones rápidas y cortas.
- ¡Roxas! - Alguien grita más cerca, mis oídos silban con fuerza aturdiéndome e impidiendo que reconozca el destino de aquella voz.
Empiezo a correr. Tengo miedo. ¿De qué? Está oscuro, estoy sola. Mi cuerpo falla. Corro con mis últimas fuerzas. ¿Por qué? Tengo frío... Alguien se acerca, ya no estoy sola.
- ¿Eres tú? ¿Roxas?
Dejo de huir. Roxas... Me giro y distingo la silueta de una persona. Todo está borroso. ¿Quién es? Doy un paso hacia ella, mi cuerpo falla y vuelvo a caer.
Todo se nubla, no puedo ver. ¿Quién es Roxas? Sombras, sólo veo sombras. ¿Quién es esa sombra?
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