miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un grupo de guerreros vestidos con pieles grises me rodeaban, yo era uno de ellos. Lanzábamos cuerdas y lanzas a un gigante de larga cabellera, él parecía estar despreocupado.
Su tamaño era igual que el de los árboles de aquel bosque. Su piel era tan dura que las cuchillas de nuestras armas se rompían.
Lancé un hacha, que con suerte, pudo cortar su cuello. La herida era lo suficientemente profunda como para que hubiese llegado a su yugular. Me extrañé de la facilidad del corte de mi arma.
Una voz de hombre se reprodujo en mi mente como un pensamiento "lárgate de ahí".
El gigante se tapó el corte con la palma de su mano y cayó al suelo. Corrí asustada detrás de una gran roca sin entender el motivo de mi acción.
Los guerreros que me acompañaban aprovecharon el momento para atacar su cuerpo desahuciado. Él, en cambio, esbozó una sonrisa siniestra.
Me mantenía observando tras la roca cuando apartó su mano, y a consecuencia, de su cuello salió un fuego que envolvía cada cuerpo de cada guerrero, que lejos de quemarles parecía que les consumiera sin más. Todos ellos fueron absorbidos por su herida que después sanó en segundos. Se puso en pie y tomó el tamaño de un hombre normal.
Parecía ignorar mi presencia por lo que siguió su camino sin mirar atrás.

***

Seguí su rastro cuando cambié mis ropajes por los de una aldeana normal. (mi físico era diferente que el de aquí aunque tenía las mismas facciones, era más escuálida, pálida, y tenía el pelo negro trasquilado por encima del hombro)
Un hombre paró al que antes era un gigante, no conseguía entender lo que decían, parecía otro idioma. Le entregó una bolsita de piel que enseguida abrió para ver lo que guardaba, era una gema de color granate casi negro. El gigante se sintió orgulloso de tenerla entre las manos, volvió a meterla en la bolsita y despidió al otro hombre con una palmada en la espalda.
No sabía exactamente que era esa gema, lo único que sabía era que debía ser mía, desde un principio había sido el objetivo principal. 
Se metió en una posada e hice lo mismo. Pidió una habitación y desapareció del recibidor, yo pedí algo parecido a aguamiel.
Al rato vi que salía por la puerta principal. Cuando pude, me levanté de la silla y fui en busca de su habitación cuando se creó un tumulto en la sala. Al encontrarla, saqué mis ganzúas y la abrí.
La bolsita estaba muy visible  encima del lecho, no me alegró saberlo, aún así me acerqué a ella y al cogerla me sorprendí al notar un peso dentro. La abrí y dejé caer la gema en mi mano.
- Preciosa, ¿verdad?
El hombre que había sido un gigante estaba apoyado en la columna de la puerta, entró en la habitación y la cerró. Se acercó al candelero de la mesita y encendió unas velas de una forma que no entendí.

lunes, 25 de julio de 2016

Me encontraba en un parque, nunca antes había estado, en cambio parecía una mezcla de todos los que conozco juntos. KH me proponía jugar a algo, yo acepté, dijo que tendría que adivinar a que estaba jugando y que necesitaría una baraja de cartas para hacerlo. Aparecí de golpe en la habitación, creí haberme visto durmiendo, pero no le di importancia. Quise utilizar las de tarot, pero la voz de KH dijo que las tendría que marcar y esas no servían, le busqué por la habitación y vi una sombra negra alta en su lugar, tampoco le di importancia. Encontré una baraja española en la mesita de noche //no tengo ninguna ahí//.
Aparecí de nuevo en el parque, me hizo ir hacia una roca gigante donde había una circunferencia bastante grande tallada en el centro. Me senté dentro de ella.
- Tienes que elegir una carta de la baraja y restregarla por la roca, después utilizar alguno de tus sentidos para saber de que se trata.
Así lo hice, aparecían gustos y olores familiares en cada carta, no podía identificarlas, guardaban un recuerdo censurado en mí. Una de las cartas dejó su efecto permanente en mí, era una voz que parecía hablarme directamente al oído y se reproducía considerablemente rápido, no podía entenderla.
Las otras cartas cambiaron su imagen por la de hombres de 40 años desnudos, no les conozco, pero aparecían en el sueño tal cual, con sus propias cartas y hacían lo mismo que yo. Uno de ellos restregaba sus cartas en mí, después me presionaba con uno de sus dedos dándome toques fuertes, me habló en un idioma que no entendí y se fue.
La última carta que usé me provocó la sensación de que alguien me mordía en la pierna izquierda, el dolor era real, miré mi pierna y no había nada. Me di cuenta de que soñaba, repetí en mi mente querer despertar, asustada por lo que pudiera estar pasando. Al despertar me di cuenta de que no había nada, aún así, el dolor duró unos segundos estando despierta.

sábado, 16 de julio de 2016

Pasaba de sueño en sueño sin darme cuenta, los primeros que recuerdo eran sobre una casa abandonada donde estaba completamente sola y dos tarántulas gigantes empezaban a seguirme. Recuerdo escuchar dos voces de personas que conozco, pero no formaban parte del sueño. Todo eso me producía un mal estar.
El siguiente era sobre alguien que quería que le fuera a visitar porque se encontraba mal, no podía saber su nombre ni ver su cara, en cambio sabía que conocía al chico de algo. El último mensaje que me envió hizo que sintiera que no le volvería a ver, entonces, apareció un ataúd en mi habitación, me acerqué y supe que dentro estaba él, pero seguía sin poder saber quien era. Le robé una pulsera de plástico bastante infantil y colorida y me la puse como recuerdo. Entonces me di cuenta de que soñaba, ya que había estado prestando demasiada atención al ataúd y en la realidad no podría estar ahí, de hecho había estado todo este tiempo en mi habitación sin darme cuenta de que todo estaba pasando en ella idk.
Cambié mi enfoque rápidamente antes de que me absorbiera la imagen del sueño y volviera a olvidarme de que soñaba.
En la pared de mi habitación había una pintura de dos mujeres, una estaba de rodillas, la otra sujetaba su cabeza con sus dedos. La que estaba de pie llevaba un casco metálico que le cubría la cara entera y sobresalía hacia atrás. "Observa a la mujer" sentí en mi cabeza, la mujer arrodillada se volvía en formas abstractas, tenía toda mi atención ahora, no podía recordar de donde había venido ni que hacía allí, estaba olvidándome de que estaba soñando, sólo podía observar las formas que tomaba la mujer arrodillada.
Aparté la mirada y recuperé el control, miré a la mujer con el casco sabiendo que me encontraba dentro de un sueño otra vez. "Me recuerda a una bruja", pensé.
"¿Por qué no te afecta?" escuché como si fuera mi propio pensamiento. "Estoy acostumbrada a no creer nada de lo que pienso" contesté.
La pintura de la pared sobresalió en forma de un lienzo, me acerqué a él y lo rompí en dos. Desperté.

lunes, 4 de julio de 2016

Estaba en fila con muchas personas que no conozco, no recordaba como había llegado hasta ahí. Delante nuestro hay un hombre de unos 30 años, vestido de negro, rapado y con barba. Las personas le estaban escuchando de una forma fanática, a mí eso me incomodaba. Les estaba hablando sobre los descendientes de Cristo, en un sentido literal. Él decía saber diferenciar a las personas que lo eran.
Allí estalló mi rabia por ver tanta gente crédula. Adelanté mi paso y me dirigí hacia el hombre con rabia.
"No puedes hacer eso, ellos te creerán, pero yo no, y no permitiré que engañes a más personas. Deja de mentir." Miré a los demás, seguían embobados con el hombre. "¿No os dais cuenta?¡Pensad por vosotros mismos!" les dije.
El hombre se me acercó sonriendo y puso su mano en mi hombro. De golpe estaba en otro lugar, me encontraba dentro de un edificio en ruinas, al rededor había un valle. Me di cuenta de que el hombre se encontraba volando fuera del edificio.
"¿Ves éste edificio? Fue construido por personas que creían ser Dios, levantaron sus cimientos lo más alto que pudieron para tocar el cielo y estar con los dioses. En cambio, los dioses no todos vienen del cielo. Los humanos, no todos vienen de la Tierra. Y las personas, no son todas humanas."
El hombre empezó a mojar el edificio con un chorro de agua que iba destruyendo todo a su paso. Yo al estar dentro, huía de la destrucción.

martes, 21 de junio de 2016

limonero

Estaba en el balcón, todo estaba inundado hasta el segundo piso, el agua estaba congelada. A través de ella atravesaban algunos árboles y edificios que realmente no existen en la realidad.
Mi madre estaba al lado, me decía que este mundo estaba compuesto por otros mundos, que algunos de ellos estaban dentro de este y otros fuera. Ella me decía que podía acceder a ellos sólo con el intento de tocar algún objeto/ser/otro de este y decir o pensar el deseo de hacerlo. Me sugirió que lo hiciera con las nubes.
El hielo se había convertido en una neblina de nubes grises, habían desaparecido los edificios y los árboles, en cambio, apareció un limonero en llamas que se iba moviendo entre la neblina.
"Ésto es un sueño" dije en voz alta al darme cuenta, mi nerviosismo creció y me preguntaba que hacer con mi consciencia despierta en un sueño, me castigué mentalmente por no tenerlo previsto antes en la realidad para no dudar cuando esto me ocurriera.
Busqué a mi madre, pero había desaparecido, entonces entendí que desde un principio no era ella quien me había estado hablando. Una voz insistió en que tocara aquellas nubes para entrar en ese mundo. Miré la neblina y sentí un miedo diferente al que puedo describir estando despierta, me era imposible hacer lo que me pedía.
Salí del balcón como si estuviera huyendo, pero al instante sentí que algo me agarraba y caí al suelo. Sentí que las palmas de mis manos se estaban uniendo con el suelo, de golpe volví a sentir miedo al no querer entrar a ese mundo, pero en vez de entrar, sentí que arrastraba algo de él a éste.
En el salón apareció un hombre de unos 35/40 años, parecía vestir como un vaquero, de pelo castaño semirubio por encima del hombro, cuando le miré a los ojos sus pupilas parecían reflejar la luz y se volvieron amarillas.
¿Recuerdas quién soy? me preguntó. Me parecía extrañamente familiar, pero no me atreví a mantener una conversación con él. En mi mente no dejaba de repetirme "quiero despertar".
El salón se difuminó, sentía poder estar en mi cama durmiendo, en cambio seguía viendo a aquel hombre.
Soy Janes Jambres.

lunes, 14 de marzo de 2016

17/02/16

El sueño comenzaba en una ciudad diferente, más avanzada tecnológicamente. Yo era un chico de unos 25 años.
Había salido a pasear, cuando en el cielo vi una especie de nave que se iba a estrellar contra un edificio, en vez de hacerlo desaparecía.
De golpe me encontraba en otro lugar, con personas vestidas de blanco que hablaban sobre un proyecto que había fracasado.
Volví en mí, asustado, y en ese mismo momento salió una chica del portal de un edificio, me agarró del brazo y me metió en él.
***Recuerdo borroso***
Estaba en el salón/cocina de una casa con la chica, me estaba explicando que estaba buscando personas como ella y yo, eran personas que podían hacer cosas diferentes o ver cosas como las de antes. Me explicó que las personas que había visto antes eran asuras, y el grupo de personas que estaba formando iba en contra de estos.

??

Había una nave, y con ella unos seres etericos con forma humanoide. Entonces podía recordar, venían a por mis memorias.
Anteriormente habíamos creado un arma capaz de dispersar un alma, fragmentarla tanto que era colocada en una especie de limbo o cárcel temporal. Era capaz de destruir toda materia sin problema.
Tenía una tripulación acusada por lo mismo, la creación de esa arma, la habíamos destruido y más tarde, borrado nuestros recuerdos impidiendo recrearla.