martes, 28 de enero de 2014

4 de agosto del 2010

Estaba dentro del coche de mi madre, en los asientos traseros. De golpe se pone en marcha solo y intento salir, pero las puertas estaban cerradas y no se abrían.
Grité a mi madre que se encontraba fuera del coche y le pregunté cómo pararlo,  pero ella contestó que aún no había llegado al lugar en el que debía estar.
Me llevó al mercadona del rocblanc, se paró en el parking y se abrieron las puertas solas. Salí del coche y entré en el super como si buscara algo. Todo estaba en su lugar, me sentí perdida y me iba dando cuenta de que todo carecía de sentido cuando iba dando vueltas entre las estanterías. Vi unas escaleras y de golpe tomé consciencia de que soñaba y que eso no debía estar ahí, en la realidad esas escaleras no existían.
Las subí, era una sección de disfraces con máscaras de carnaval. Habían personas que no conocía, pero sabía que no eran reales. Aproveché mi lucidez para observar las máscaras ya que siempre me han gustado.
Comencé a sentirme extraña, me pesaba el cuerpo y sentía presión en la cabeza.
Noté la mano de alguien en el hombro y me giré asustada para ver quien era.
Era un chico de unos ventitantos. Tenía el pelo largo, negro y ondulado, vestía completamente de negro, con ropas antiguas y extrañas. Sus ojos eran completamente negros y tenían pintados unos rombos. Medía unos 2 metros.
Me dijo "Les haré mucho daño a los tuyos".

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