Me encontraba en un bosque de árboles gigantes y finos. Era de noche y parecía haber niebla.
Vi a lo lejos unos murciélagos que volaban a mi dirección, chocaban contra mí y me mordían.
A lo lejos vi unos ojos rojos mirándome.
Desperté.
Estaba en casa, todo era normal hasta que abro la puerta de casa, al salir volvía a estar en aquel bosque.
Volví a ver los murciélagos, pero esta vez no podían hacerme daño, se quedaron a mi al rededor.
Los ojos rojos estaban aún más cerca de mí.
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