Edad aprox. 6 años.
Soñé que despertaba en mi habitación. Todo se encontraba en su lugar menos una puerta entreabierta, estaba situada en medio de la habitación. No había nada detrás de ella y dentro sólo podía verse oscuridad.
Vi la luz del comedor y supuse que habría alguien allí, me levanté y fui.
Estaba mi madre, o al menos físicamente era semblante a ella. Parecía un maniquí sin expresión, no parpadeaba, no se movía, no parecía responder a su entorno.
Después de un rato sentada a su lado sin hacer absolutamente nada, me percaté de que su mirada estaba fija en algo que había sobre la mesa de cristal. Era una esfera de luz blanca de unos 5cm. Recuerdo haber preguntado que era o porqué estaba allí pero no obtenía respuesta, mi madre seguía mirándola fijamente sin parpadear.
Recuerdo tener la sensación de estar viviendo realmente aquello, en cambio sentía que mi madre no estaba realmente ahí, era como un mueble más.
Me levanté del sofá y con algo de miedo toqué la esfera que instantáneamente desapareció en mis manos. Al hacerlo mi madre despertó de ese estado y al ver que no estaba la esfera me chilló. Comenzó a echarme las culpas de cosas que no recuerdo porque en ese entonces no podía entenderlo.
Recuerdo haber tenido miedo de mi madre porque sentía que no era ella y ella tenía miedo de algo que no entendía.
Vi que algo se acercaba por el pasillo, era algo enorme, tenía que agacharse para pasar por las puertas. Sentí que mi madre tenía cada vez más miedo, en cambio yo tenía la sensación de no deber tenerlo.
Era un espantapájaros hecho de piel y mal cosido, por dentro de él parecía que le salieran gusanos. No recuerdo bien su cara, pero recuerdo que era muy parecida a una cara humana con una lengua gigante de serpiente. Sujetaba un libro también de piel, parecía muy antiguo, en cambio tenía la sensación de conocerlo, además que nada más verlo quería que fuera mío. Habían unos símbolos extraños que no recuerdo en la portada.
El espantapájaros se sentó al lado de mi madre y nos propuso algo. Él nos diría algo así como un acertijo y si lo acertábamos nos daría el libro, en cambio, si fallábamos pasaría algo malo que no entendí.
Acepté sin pensarlo porque quería el libro y porque no había entendido las consecuencias. Mi madre se interpuso al ver que acepté y quiso ser la primera en intentar adivinarlo.
El espantapájaros se rió y dejó que fuera ella quien tuviera la oportunidad.
Empezó a hablar en un idioma extraño, parecido al árabe mezclado con latín. En este entonces no recuerdo lo que dijo, pero en aquel momento recuerdo haberlo entendido, sólo recuerdo que era algo entre la vida y la muerte.
Mi madre no supo responder, el espantapájaros me dijo algo más que no recuerdo. Abrió el libro que tenía una apariencia normal y se convirtió en algo que parecía estar vivo, en un libro con dientes y lengua. Le cogió la mano a mi madre y la puso entre sus páginas, lo último que recuerdo era que le estaba absorbiendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario