lunes, 25 de julio de 2016

Me encontraba en un parque, nunca antes había estado, en cambio parecía una mezcla de todos los que conozco juntos. KH me proponía jugar a algo, yo acepté, dijo que tendría que adivinar a que estaba jugando y que necesitaría una baraja de cartas para hacerlo. Aparecí de golpe en la habitación, creí haberme visto durmiendo, pero no le di importancia. Quise utilizar las de tarot, pero la voz de KH dijo que las tendría que marcar y esas no servían, le busqué por la habitación y vi una sombra negra alta en su lugar, tampoco le di importancia. Encontré una baraja española en la mesita de noche //no tengo ninguna ahí//.
Aparecí de nuevo en el parque, me hizo ir hacia una roca gigante donde había una circunferencia bastante grande tallada en el centro. Me senté dentro de ella.
- Tienes que elegir una carta de la baraja y restregarla por la roca, después utilizar alguno de tus sentidos para saber de que se trata.
Así lo hice, aparecían gustos y olores familiares en cada carta, no podía identificarlas, guardaban un recuerdo censurado en mí. Una de las cartas dejó su efecto permanente en mí, era una voz que parecía hablarme directamente al oído y se reproducía considerablemente rápido, no podía entenderla.
Las otras cartas cambiaron su imagen por la de hombres de 40 años desnudos, no les conozco, pero aparecían en el sueño tal cual, con sus propias cartas y hacían lo mismo que yo. Uno de ellos restregaba sus cartas en mí, después me presionaba con uno de sus dedos dándome toques fuertes, me habló en un idioma que no entendí y se fue.
La última carta que usé me provocó la sensación de que alguien me mordía en la pierna izquierda, el dolor era real, miré mi pierna y no había nada. Me di cuenta de que soñaba, repetí en mi mente querer despertar, asustada por lo que pudiera estar pasando. Al despertar me di cuenta de que no había nada, aún así, el dolor duró unos segundos estando despierta.

sábado, 16 de julio de 2016

Pasaba de sueño en sueño sin darme cuenta, los primeros que recuerdo eran sobre una casa abandonada donde estaba completamente sola y dos tarántulas gigantes empezaban a seguirme. Recuerdo escuchar dos voces de personas que conozco, pero no formaban parte del sueño. Todo eso me producía un mal estar.
El siguiente era sobre alguien que quería que le fuera a visitar porque se encontraba mal, no podía saber su nombre ni ver su cara, en cambio sabía que conocía al chico de algo. El último mensaje que me envió hizo que sintiera que no le volvería a ver, entonces, apareció un ataúd en mi habitación, me acerqué y supe que dentro estaba él, pero seguía sin poder saber quien era. Le robé una pulsera de plástico bastante infantil y colorida y me la puse como recuerdo. Entonces me di cuenta de que soñaba, ya que había estado prestando demasiada atención al ataúd y en la realidad no podría estar ahí, de hecho había estado todo este tiempo en mi habitación sin darme cuenta de que todo estaba pasando en ella idk.
Cambié mi enfoque rápidamente antes de que me absorbiera la imagen del sueño y volviera a olvidarme de que soñaba.
En la pared de mi habitación había una pintura de dos mujeres, una estaba de rodillas, la otra sujetaba su cabeza con sus dedos. La que estaba de pie llevaba un casco metálico que le cubría la cara entera y sobresalía hacia atrás. "Observa a la mujer" sentí en mi cabeza, la mujer arrodillada se volvía en formas abstractas, tenía toda mi atención ahora, no podía recordar de donde había venido ni que hacía allí, estaba olvidándome de que estaba soñando, sólo podía observar las formas que tomaba la mujer arrodillada.
Aparté la mirada y recuperé el control, miré a la mujer con el casco sabiendo que me encontraba dentro de un sueño otra vez. "Me recuerda a una bruja", pensé.
"¿Por qué no te afecta?" escuché como si fuera mi propio pensamiento. "Estoy acostumbrada a no creer nada de lo que pienso" contesté.
La pintura de la pared sobresalió en forma de un lienzo, me acerqué a él y lo rompí en dos. Desperté.

lunes, 4 de julio de 2016

Estaba en fila con muchas personas que no conozco, no recordaba como había llegado hasta ahí. Delante nuestro hay un hombre de unos 30 años, vestido de negro, rapado y con barba. Las personas le estaban escuchando de una forma fanática, a mí eso me incomodaba. Les estaba hablando sobre los descendientes de Cristo, en un sentido literal. Él decía saber diferenciar a las personas que lo eran.
Allí estalló mi rabia por ver tanta gente crédula. Adelanté mi paso y me dirigí hacia el hombre con rabia.
"No puedes hacer eso, ellos te creerán, pero yo no, y no permitiré que engañes a más personas. Deja de mentir." Miré a los demás, seguían embobados con el hombre. "¿No os dais cuenta?¡Pensad por vosotros mismos!" les dije.
El hombre se me acercó sonriendo y puso su mano en mi hombro. De golpe estaba en otro lugar, me encontraba dentro de un edificio en ruinas, al rededor había un valle. Me di cuenta de que el hombre se encontraba volando fuera del edificio.
"¿Ves éste edificio? Fue construido por personas que creían ser Dios, levantaron sus cimientos lo más alto que pudieron para tocar el cielo y estar con los dioses. En cambio, los dioses no todos vienen del cielo. Los humanos, no todos vienen de la Tierra. Y las personas, no son todas humanas."
El hombre empezó a mojar el edificio con un chorro de agua que iba destruyendo todo a su paso. Yo al estar dentro, huía de la destrucción.