jueves, 2 de abril de 2015

31/3/15

Yo era un hombre con facciones de persia, sobre unos 30 años. Estaba en una especie de santuario con otros hombres y una mujer.
Reconocí que esa realmente no era mi época, que venía del futuro por así decirlo pero no recordaba nada más. Uno de esos hombres era alguien de mi vida actual, pero físicamente no era igual.
Habíamos entrado a robar en aquel lugar, estaba todo planeado, yo era quien llevaba la operación.
Llegamos a una sala en la que habían tesoros a simple vista, en el suelo habían jarras llenas de agua con colores diferentes, en la jarra con agua verde eché una especie de jabón y dije a los demás que todo lo que nos quisiéramos llevar tenía que pasar por ella.
Descubrieron que habíamos entrado en aquel lugar, así que nos dimos prisa y sólo pudimos coger algunas cosas, que no parecían ser las más valiosas como joyas, si no cajas de madera y jarrones.
Sólo pudimos escapar unos cuantos en caballo, aún nos seguían. Los que me acompañaban dejaron a mi elección el camino que tomar, pero yo no sabía donde estaba, sabía que era un sueño y no sabría por donde escapar. Elegí un camino al azar que terminó siendo un barranco.