martes, 21 de junio de 2016

limonero

Estaba en el balcón, todo estaba inundado hasta el segundo piso, el agua estaba congelada. A través de ella atravesaban algunos árboles y edificios que realmente no existen en la realidad.
Mi madre estaba al lado, me decía que este mundo estaba compuesto por otros mundos, que algunos de ellos estaban dentro de este y otros fuera. Ella me decía que podía acceder a ellos sólo con el intento de tocar algún objeto/ser/otro de este y decir o pensar el deseo de hacerlo. Me sugirió que lo hiciera con las nubes.
El hielo se había convertido en una neblina de nubes grises, habían desaparecido los edificios y los árboles, en cambio, apareció un limonero en llamas que se iba moviendo entre la neblina.
"Ésto es un sueño" dije en voz alta al darme cuenta, mi nerviosismo creció y me preguntaba que hacer con mi consciencia despierta en un sueño, me castigué mentalmente por no tenerlo previsto antes en la realidad para no dudar cuando esto me ocurriera.
Busqué a mi madre, pero había desaparecido, entonces entendí que desde un principio no era ella quien me había estado hablando. Una voz insistió en que tocara aquellas nubes para entrar en ese mundo. Miré la neblina y sentí un miedo diferente al que puedo describir estando despierta, me era imposible hacer lo que me pedía.
Salí del balcón como si estuviera huyendo, pero al instante sentí que algo me agarraba y caí al suelo. Sentí que las palmas de mis manos se estaban uniendo con el suelo, de golpe volví a sentir miedo al no querer entrar a ese mundo, pero en vez de entrar, sentí que arrastraba algo de él a éste.
En el salón apareció un hombre de unos 35/40 años, parecía vestir como un vaquero, de pelo castaño semirubio por encima del hombro, cuando le miré a los ojos sus pupilas parecían reflejar la luz y se volvieron amarillas.
¿Recuerdas quién soy? me preguntó. Me parecía extrañamente familiar, pero no me atreví a mantener una conversación con él. En mi mente no dejaba de repetirme "quiero despertar".
El salón se difuminó, sentía poder estar en mi cama durmiendo, en cambio seguía viendo a aquel hombre.
Soy Janes Jambres.