Estaba en fila con muchas personas que no conozco, no recordaba como había llegado hasta ahí. Delante nuestro hay un hombre de unos 30 años, vestido de negro, rapado y con barba. Las personas le estaban escuchando de una forma fanática, a mí eso me incomodaba. Les estaba hablando sobre los descendientes de Cristo, en un sentido literal. Él decía saber diferenciar a las personas que lo eran.
Allí estalló mi rabia por ver tanta gente crédula. Adelanté mi paso y me dirigí hacia el hombre con rabia.
"No puedes hacer eso, ellos te creerán, pero yo no, y no permitiré que engañes a más personas. Deja de mentir." Miré a los demás, seguían embobados con el hombre. "¿No os dais cuenta?¡Pensad por vosotros mismos!" les dije.
El hombre se me acercó sonriendo y puso su mano en mi hombro. De golpe estaba en otro lugar, me encontraba dentro de un edificio en ruinas, al rededor había un valle. Me di cuenta de que el hombre se encontraba volando fuera del edificio.
"¿Ves éste edificio? Fue construido por personas que creían ser Dios, levantaron sus cimientos lo más alto que pudieron para tocar el cielo y estar con los dioses. En cambio, los dioses no todos vienen del cielo. Los humanos, no todos vienen de la Tierra. Y las personas, no son todas humanas."
El hombre empezó a mojar el edificio con un chorro de agua que iba destruyendo todo a su paso. Yo al estar dentro, huía de la destrucción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario